Antioquia está atrapada en un extremo climático desconcertante. Mientras los organismos de socorro aún atienden los desastres dejados por las torrenciales lluvias, el IDEAM y organismos internacionales han emitido una advertencia que cambia drásticamente el panorama a corto plazo.
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La emergencia actual: Medellín y el Valle de Aburrá acaban de sufrir uno de los peores aguaceros del año. Las precipitaciones vinieron acompañadas de granizo y vientos huracanados que colapsaron el tráfico, inundaron 14 de los soterrados viales de la ciudad y obligaron a declarar alerta roja por crecientes súbitas en seis quebradas principales (incluyendo La Iguaná y La Picacha).
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El pronóstico inminente: Sin embargo, los expertos advierten que “La Niña” ha llegado a su fin. Los últimos reportes oceanográficos indican que las probabilidades de que se instale un fuerte Fenómeno de El Niño para el periodo agosto-octubre alcanzan un 90%.
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La tormenta perfecta: Esto significa que Antioquia pasará, en cuestión de semanas, de lidiar con derrumbes e inundaciones, a enfrentar sequías severas, desabastecimiento de acueductos veredales y un altísimo riesgo de incendios forestales. EPM (Empresas Públicas de Medellín) ya ha comenzado a modelar escenarios de estrés hídrico para sus embalses de generación de energía, previendo que el último trimestre del año pondrá a prueba toda la infraestructura eléctrica del país.
